We Can End Poverty Jueves, Jun 17 2010 

Hola a todos, queremos pedios un favor enorme: NECESITAMOS TU AYUDA!!!

Estamos participando en la campaña de sensibilización sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio, y necesitamos vuestros votos. Es muy fácil:
1. Entrad en http://www.wecanendpoverty.eu./competition/voting.html
2. Una vez ahí podéis buscar pinchando sobre las letrasSEARCH” que aparecen a la derecha y os saldrá una ventanita que pone:
SEARCH BY
Y UN RECUADRITO SOBRE EL QUE PODÉIS ESCRIBIR (donde pone Artist Name or Artwork Title) “velandia” y una vez escrito pinchad sobre SUBMIT .Ahora el nuestro es el único que sale es una imagen donde se ven dos Tierras como dos cronómetros.
3. Una vez localizado pinchad sobre la imagen y salen los datos : “IT’S TIME TO CHANGE/ ana martín velandia-jorge colinas/

The stopwatch to end the poverty was launched and we are responsible to stop it before 2015” y debajo de eso tres “botoncitos” el de la izquierda pone “Enlarge image” y una lupa con un + (es para ampliar la imagen); el botón central es el IMPORTANTE pone “VOTE” es el que tenéis que pinchar para votarnos a nosotros. Sólo se puede votar una vez desde un ordenador (una vez votéis se desactiva la opcion votar) y el tercer botón es el que informa del número de votos que tenemos.

Pues os agradecemos que nos votéis y seguiremos informando

Un saludo: ana y jorge

4 minutos Martes, Mar 9 2010 

Otro gran artículo de opinión del señor Reverte

Me llegan, por amigo interpuesto, los comentarios de uno de los infantes de marina que estaban en el Índico durante el secuestro del Alakrana -del que, por cierto, nadie explicó de modo satisfactorio qué bandera llevaba izada, o no, cuando le dijeron buenos días-. El citado mílite es uno de los que intervinieron en la persecución de los piratas somalíes cuando éstos, después de trincar la pasta, salieron a toda leche para refugiarse en la costa. Viniendo de donde vienen, no es raro que los comentarios revelen insatisfacción por las órdenes recibidas y por el grotesco desenlace. Desde su comprensible anonimato, el infante de marina se desahoga, contando que los malevos estuvieron a tiro, pero las órdenes eran no disparar bajo ningún concepto, pues nadie estaba dispuesto a admitir muertos ni heridos en aquel sainete.

Todo es conocido de sobra, y no merece volver sobre ello. Pero hay una frase que tengo por significativa, porque explica no sólo lo delAlakrana, sino muchas otras cosas: «Tuvimos de tres a cuatro minutos para detenerlos. Pedimos órdenes y hubo silencio». Con esas interesantes palabras en el aire, les invito a un bonito e instructivo ejercicio. Cierren los ojos e imaginen. Lo han visto veinte veces en el cine o la tele: las lanchas de los piratas zumbando hacia la playa, los infantes de marina teniéndolos en el punto de mira y con la posibilidad de bloquearles el paso, y el jefe del operativo pidiendo por radio instrucciones a sus superiores. «Permiso para intervenir», o algo así. Dice. Y ahora trasládense a Madrid, al gabinete de crisis o como se llame lo que montaron allí. También, en este caso, las películas nos facilitan el asunto: un mapa del Índico en una pantalla en la pared, pantallas de ordenador, la ministra de Defensa con las gafas puestas, el JEMAD ese de la barba que siempre va de azul, el resto de la plana mayor y toda la parafernalia. Con el pesquero liberado previo pago de su importe, todos más pendientes ya del telediario que de otra cosa. Y la voz que viene del Índico sonando en el altavoz: «Tenemos tres o cuatro minutos y solicitamos órdenes. Repito: solicitamos órdenes». El reloj en la pared haciendo tictac, o lo que hagan los relojes de los gabinetes de crisis, y la ministra, y el de la barba, y el resto de artistas, mirándose unos a otros, callados como putas. Y más tictac. Nadie dice «bloquéenlos», ni nadie dice «déjenlos escapar». Sería mojarse demasiado en uno u otro sentido, y las palabras las carga el diablo. Tanto el «sí» como el «no» pueden causar problemas en las tertulias radiofónicas y los titulares de los periódicos, según vayan éstos a favor o en contra del Gobierno. Así que punto en boca. Silencio administrativo, cuatro minutos, uno detrás de otro, mientras allá abajo, en el mar, los infantes de marina, el dedo en el gatillo y locos por la música, que para eso están, blasfeman en arameo, por lo bajini, mientras ven cómo se escapan los flacos con la pasta. Y al cabo, la desolada frase final: «Han llegado a la playa». Suspiro de alivio en el gabinete de crisis. Fin de la historia.

Les cuento la escena -imaginaria, aunque no tanto- por si ustedes llegan a la misma conclusión que yo. Esos cuatro minutos de silencio no son los del Alakrana. Son todo un síntoma, una marca de fábrica. Una manera de entender la vida en este pintoresco lugar llamado España porque de alguna manera hay que llamarlo. Esos cuatro minutos de silencio se dan a cada instante, en cualquiera de las diarias manifestaciones de nuestra estupidez, nuestra mala baba y nuestra impotencia. Calla siempre, los cuatro minutos precisos, el político de turno, y el policía, y el juez, y el periodista, y el vecino del quinto. Callamos todos ante lo que vemos y oímos, pendientes del tictac del reloj, esperando que el tiempo aplace, resuelva, permita olvidar el problema. Una cosa es la teoría, las declaraciones oficiales, la España virtual. Qué ligeros de lengua somos legislando para un mundo perfecto, con nuestra inquebrantable fe en el hombre -y en la mujer, que diría Bibiana-. Y qué callados nos quedamos, como la otra ministra y el de la barba, cuando la realidad se impone sobre nuestra imbecilidad endémica. Cuando el maltratador defendido por la maltratada, el corrupto reelegido para alcalde, el violador reincidente, el terrorista que apenas paga su crimen, el hijo de puta menor de edad, la tía marrana que aprovecha la ley para vengarse del marido inocente, el pirata somalí que rompe el tópico del buen negrito, nos meten el Kalashnikov por el ojete. Entonces nos quedamos callados, no sea que la vida real nos reviente la teoría obligándonos a señalar al rey desnudo. Y así, de cuatro en cuatro, pasan los minutos de nuestra cobardía.

Fuente: “http://www.perezreverte.com”

Happy Pills Martes, Ene 19 2010 

 

Indicaciones de uso:

Contra los lunes, la dieta de la piña, los domingos sin fútbol, el calentamiento de la tierra, las lavadoras que se estropean sin avisar, los días grises, las raíces cuadradas, la insoportable levedad del ser, los rizos rebeldes sin causa, el hombre del tiempo gafe, las llaves que se pierden solas, el precio de la vivienda en general y el aburrimiento en particular.

Posología:

Consumir alegremente.

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Más info

Con los reyes no se juega… Martes, Ene 5 2010 

Parece ser que los reyes magos cansados ya de que cada año Santa se lleve cada vez más protagonismo han decidido pasar a la acción. (Ojo a las pruebas…)

España y yo somos así, señorita Miércoles, Sep 30 2009 

Situación: línea de cajas de un supermercado, caja con un cartel bien grande que anuncia que esa caja es exclusivamente para cestas; Señora con carro que para en la caja y se pone a colocar cosas en la caja.

– Cajera: Disculpe señora por esta caja no puede pasar con el carro.

– Señora: Ah!, no se preocupe no voy a pasar con el carro. (Y sigue colocando cosas en la cinta de la caja).

– Cajera: Pero es que esta caja es para cestas no puede pasar con el carro.

– Señora: No pasa nada, no voy a pasar con el carro, lo dejo aquí y ya esta.

– Cajera: Pe…, pero….

(Frase de titulo original: España y yo somos así, señora. Pronunciada por uno de los personajes de la obra teatral “En Flandes se ha puesto el sol” de Eduardo Marquina)